Provincia

El piloñés Jorge Iglesias posa con el ejemplar frente al Dragón Coyantino. Sean Maurik.

Pescan el Campanu en las piscinas de Valencia de Don Juan

Fue pescado a cucharilla después de un mes detrás de él río arriba.

El piloñés Jorge Iglesias, de 42 años, ha capturado el primer salmón de la temporada esta mañana poco antes de las 11 h. frente al tobogán de la piscina lúdica del complejo deportivo de Valencia de Don Juan, junto al río Esla. El ejemplar, que ha pesado 5,4 kilos y ha medido 81 centímetros de longitud, será subastado en la localidad coyantina a partir de las 6 h. de esta tarde.

Pese a que la temporada de pesca comenzó en Asturias a finales de abril, el campanu se ha resistido este año a salir, probablemente debido a la llegada tardía del invierno que lo ha retrasado todo. Las fuertes lluvias de mayo han provocado grandes crecidas en los ríos, lo que ha facilitado que el pez haya disfrutado del exceso de caudal para saltar y saltar aguas arriba hasta el punto de cruzar la propia Cordillera Cantábrica.

«Más no se puede pedir que sacar el campanu» aseguró el pescador, que ha ido siguiendo al salmónido sin descanso hasta llegar a Valencia de Don Juan. «Lo vi ya en el puente de Cangas -de Onís- el 27 de abril y empecé a seguirle. Subía y subía por el Sella y a la altura de Camporriondi lo perdí. Fue cuando me dije; de aquí sólo puede tirar p’arriba, así que subí todo el Pontón porque en Oseja -de Sajambre- me dijeron que lo vieron pasar hacia allí».

Tras días de caminata remontando el curso del río, Jorge llegó a la Fuente del Infierno, lugar de nacimiento del Sella ya en la provincia de León. Fue allí donde prácticamente se dio por vencido hasta que, repentinamente, el pez asomó la cabeza y con mirada burlona volvió a meterse al agua. «Se me encendió la luz -asegura- y entonces comprendí lo que me quiso decir el muy capullo… este se pasa pa León».

Y así fue. El salmón siguió su curso, ahora río abajo, lo que aceleró el ritmo de la persecución. El salto más espectacular tuvo lugar en la presa de Riaño, desde la que salvó un desnivel de más de 80 metros para continuar siguiendo el cauce del Esla durante varios días hasta llegar a Valencia de Don Juan, localidad casualmente muy frecuentada por los vecinos asturianos.

Fue en ese momento cuando el pez ha dado un fuerte coletazo y se ha metido a las piscinas. «Ha sido ver el dragón coyantino desde el río y ha ido directo el tío. Ahí lo vi claro y me lancé a por él». El ejemplar, que ha sido pescado a cucharilla «porque se me terminaron las lombrices» se disponía a subir por el tobogán de la piscina lúdica cuando finalmente fue capturado.

«Que por fin lo haya sacado es lo mejor que le podía haber sucedido -asegura- porque si hubiera seguido para abajo habría terminado en Oporto. Ya me dirás qué hace un salmón asturiano en Portugal», ha declarado orgulloso.

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